buenas prácticas para el manejo de invernaderos
Publicado por SantiagoAdmin el 2025-11-22 22:42:42
El manejo adecuado de un invernadero permite mejorar la productividad agrícola, proteger los cultivos de plagas y variaciones climáticas, y obtener cosechas más uniformes. En Colombia, donde se producen hortalizas, flores, aromáticas y frutas bajo cubierta, aplicar buenas prácticas es clave para garantizar calidad y sostenibilidad.
1. Selección adecuada del sitio
Para instalar un invernadero se recomienda:
Elegir un terreno con buen drenaje para evitar encharcamientos.
Evitar zonas expuestas a vientos fuertes.
Garantizar acceso cercano a agua de calidad.
Asegurar buena radiación solar durante la mayor parte del día, especialmente en regiones andinas donde la nubosidad es frecuente.
2. Diseño y materiales apropiados
El diseño depende de la zona y del tipo de cultivo:
En regiones frías como Cundinamarca o Boyacá se usan estructuras altas para permitir buena ventilación y evitar excesos de humedad.
El plástico agrícola más común es el de 150 a 200 micras con filtro UV.
Para flores y algunos vegetales se emplean mallas antiáfidos para reducir la entrada de insectos transmisores de virus.
Mantener tensado el plástico y revisar las estructuras regularmente evita rasgaduras y filtraciones.
3. Manejo del suelo o sustrato
Realizar análisis del suelo antes de iniciar el cultivo para conocer pH, nivel de materia orgánica y nutrientes.
Incorporar materia orgánica compostada para mejorar la estructura y fertilidad.
En cultivos especializados como tomate, fresa o pimentón, es común usar sustratos como cascarilla de arroz, fibra de coco o mezclas comerciales, que permiten mayor control nutricional y sanitario.
4. Riego eficiente
El riego es uno de los factores más críticos dentro del invernadero:
El goteo es el sistema más usado por su eficiencia y por reducir enfermedades foliares.
La frecuencia y duración del riego debe basarse en la humedad del suelo o sustrato, y no únicamente en horarios fijos.
En regiones cálidas, el riego puede ser más frecuente debido a la mayor evapotranspiración; en climas fríos, suele ser más espaciado.
Es recomendable instalar medidores o sensores de humedad para evitar el exceso de agua.
5. Manejo de la ventilación y la temperatura
Los invernaderos deben contar con ventanas cenitales o laterales para permitir la circulación del aire.
En zonas frías, una ventilación deficiente aumenta la humedad relativa y facilita enfermedades como el mildeo.
En climas cálidos, la ventilación es esencial para controlar la temperatura interna, que puede superar fácilmente los 35 °C si el aire no circula.
En algunos proyectos se usan mallas de sombreo del 30 % al 50 % para reducir la radiación directa.
6. Control integrado de plagas y enfermedades
Las buenas prácticas incluyen:
Monitoreo constante mediante trampas amarillas, azules o inspección visual.
Mantener el invernadero limpio, eliminando restos vegetales y malezas.
Usar bioinsumos como extractos vegetales, hongos benéficos o enemigos naturales cuando sea posible.
Aplicar productos químicos solo cuando sea estrictamente necesario y siguiendo recomendaciones técnicas.
El ingreso de personas y herramientas debe controlarse para evitar introducir plagas desde el exterior.
7. Fertilización adecuada
En sustratos se recomienda fertirrigación, ajustando nutrientes según la etapa del cultivo.
En suelo, se aplican fertilizantes de manera fraccionada para evitar pérdidas.
Llevar registros de los productos usados y las dosis aplicadas ayuda a optimizar resultados.
8. Higiene y bioseguridad
Lavarse las manos antes de ingresar y desinfectar herramientas.
Utilizar calzado exclusivo para el invernadero o desinfectar las suelas al entrar.
Mantener los pasillos despejados y limpios.
Controlar el acceso de animales domésticos.
Estas medidas son indispensables en cultivos sensibles como tomate, pimentón, ornamentales o hierbas aromáticas.
9. Registros y seguimiento
Llevar control de fechas de siembra, riegos, fertilización, aplicaciones y cosechas permite tomar mejores decisiones para futuros ciclos. Muchos productores en Colombia utilizan cuadernos de campo o aplicaciones móviles para este fin.
10. Capacitación continua
El manejo bajo cubierta cambia constantemente. Participar en talleres, visitas técnicas y asesorías ayuda a mantenerse actualizado sobre nuevas tecnologías como sensores, riego automatizado o bioinsumos.
Conclusión
Aplicar buenas prácticas en el manejo de invernaderos permite obtener cultivos más sanos, productivos y sostenibles. Desde la correcta ventilación hasta el manejo del riego y la bioseguridad, cada aspecto contribuye a maximizar el rendimiento y reducir pérdidas, haciendo que la producción bajo cubierta sea una alternativa rentable para pequeños y medianos productores en Colombia.
1. Selección adecuada del sitio
Para instalar un invernadero se recomienda:
Elegir un terreno con buen drenaje para evitar encharcamientos.
Evitar zonas expuestas a vientos fuertes.
Garantizar acceso cercano a agua de calidad.
Asegurar buena radiación solar durante la mayor parte del día, especialmente en regiones andinas donde la nubosidad es frecuente.
2. Diseño y materiales apropiados
El diseño depende de la zona y del tipo de cultivo:
En regiones frías como Cundinamarca o Boyacá se usan estructuras altas para permitir buena ventilación y evitar excesos de humedad.
El plástico agrícola más común es el de 150 a 200 micras con filtro UV.
Para flores y algunos vegetales se emplean mallas antiáfidos para reducir la entrada de insectos transmisores de virus.
Mantener tensado el plástico y revisar las estructuras regularmente evita rasgaduras y filtraciones.
3. Manejo del suelo o sustrato
Realizar análisis del suelo antes de iniciar el cultivo para conocer pH, nivel de materia orgánica y nutrientes.
Incorporar materia orgánica compostada para mejorar la estructura y fertilidad.
En cultivos especializados como tomate, fresa o pimentón, es común usar sustratos como cascarilla de arroz, fibra de coco o mezclas comerciales, que permiten mayor control nutricional y sanitario.
4. Riego eficiente
El riego es uno de los factores más críticos dentro del invernadero:
El goteo es el sistema más usado por su eficiencia y por reducir enfermedades foliares.
La frecuencia y duración del riego debe basarse en la humedad del suelo o sustrato, y no únicamente en horarios fijos.
En regiones cálidas, el riego puede ser más frecuente debido a la mayor evapotranspiración; en climas fríos, suele ser más espaciado.
Es recomendable instalar medidores o sensores de humedad para evitar el exceso de agua.
5. Manejo de la ventilación y la temperatura
Los invernaderos deben contar con ventanas cenitales o laterales para permitir la circulación del aire.
En zonas frías, una ventilación deficiente aumenta la humedad relativa y facilita enfermedades como el mildeo.
En climas cálidos, la ventilación es esencial para controlar la temperatura interna, que puede superar fácilmente los 35 °C si el aire no circula.
En algunos proyectos se usan mallas de sombreo del 30 % al 50 % para reducir la radiación directa.
6. Control integrado de plagas y enfermedades
Las buenas prácticas incluyen:
Monitoreo constante mediante trampas amarillas, azules o inspección visual.
Mantener el invernadero limpio, eliminando restos vegetales y malezas.
Usar bioinsumos como extractos vegetales, hongos benéficos o enemigos naturales cuando sea posible.
Aplicar productos químicos solo cuando sea estrictamente necesario y siguiendo recomendaciones técnicas.
El ingreso de personas y herramientas debe controlarse para evitar introducir plagas desde el exterior.
7. Fertilización adecuada
En sustratos se recomienda fertirrigación, ajustando nutrientes según la etapa del cultivo.
En suelo, se aplican fertilizantes de manera fraccionada para evitar pérdidas.
Llevar registros de los productos usados y las dosis aplicadas ayuda a optimizar resultados.
8. Higiene y bioseguridad
Lavarse las manos antes de ingresar y desinfectar herramientas.
Utilizar calzado exclusivo para el invernadero o desinfectar las suelas al entrar.
Mantener los pasillos despejados y limpios.
Controlar el acceso de animales domésticos.
Estas medidas son indispensables en cultivos sensibles como tomate, pimentón, ornamentales o hierbas aromáticas.
9. Registros y seguimiento
Llevar control de fechas de siembra, riegos, fertilización, aplicaciones y cosechas permite tomar mejores decisiones para futuros ciclos. Muchos productores en Colombia utilizan cuadernos de campo o aplicaciones móviles para este fin.
10. Capacitación continua
El manejo bajo cubierta cambia constantemente. Participar en talleres, visitas técnicas y asesorías ayuda a mantenerse actualizado sobre nuevas tecnologías como sensores, riego automatizado o bioinsumos.
Conclusión
Aplicar buenas prácticas en el manejo de invernaderos permite obtener cultivos más sanos, productivos y sostenibles. Desde la correcta ventilación hasta el manejo del riego y la bioseguridad, cada aspecto contribuye a maximizar el rendimiento y reducir pérdidas, haciendo que la producción bajo cubierta sea una alternativa rentable para pequeños y medianos productores en Colombia.
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